
Ahora la polémica ha estallado en Cádiz y ha encontrado eco en Galicia y Tarragona a cuenta de los 31 parques eólicos marinos proyectados para 2012 en alta mar. Generarán 2.800 megavatios (MW) de energía renovable, una potencia que iguala a la de tres centrales nucleares. Pero ningún pueblo quiere ver las siluetas de esos gigantes desde su litoral. Se temen además impactos importantes sobre las playas, las aves y la pesca. Los atuneros tienen miedo de que sus presas emigren. Los ecologistas le ponen muchos peros y exigen estudios en profundidad para que no se cometan otros atentados contra la naturaleza.
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