22 ago. 2008

El negociazo del agua embotellada y su impacto ecológico

En España, tres son los tipos de aguas que se comercializan: minerales naturales, de manantial y potables preparadas. No obstante, sólo el 3 por ciento del agua envasada que se consume en España corresponde a estas últimas y, según ANEABE, «no hay conocimiento de que algunas empresas traten el agua de la red pública». A pesar de esta afirmación, una de las compañías que comercializa agua preparada en nuestro país, Nafree S.A., utiliza el agua del grifo de la red de Murcia para poner en el mercado un agua «desmineralizada y esterilizada mediante un proceso físico-químico» y otra recomendada para el consumo y preparación de los alimentos infantiles (Aquabebé).

Las fábricas embotelladoras frecuentemente cogen el agua, que embotellan, de la misma red de agua que llega al público. En muchos casos, como Coca Cola, lo que hacen es agregarle un paquete de minerales, así la denominan “agua mineral”, consiguiendo aumentar de esta forma su precio, convirtiéndose en uno de los mayores negocios del mundo. El periódico británico The Guardian, resume así el proceso que se siguen en muchos casos con el agua embotellada: “Tome agua del grifo de Londres, sométala a un proceso de depuración, denominándola “agua pura” agregue un poco de cloruro de calcio que contenga bromuro, lo cual no es un problema, convirtiéndose en bromato que sí lo es. Envíe estas botellas de agua al comercio, conteniendo el doble del límite legal de bromato y el negocio es redondo”.

Cada vez son más las personas que se decantan por el agua embotellada. No en vano, el consumo mundial aumenta una media de un 12% cada año, a pesar de que su precio es mucho más alto comparado con el agua del grifo. Incluso en aquellos países donde existe un servicio público de agua potable, las personas pueden llegar a gastar hasta mil veces más dinero en agua embotellada que si la cogiera de la red pública, según la Organización Mundial de la Salud. Además, más de la mitad del agua embotellada que se bebe en el mundo es agua preparada (59%) y la restante (41%) es agua mineral o de manantial. España tampoco se queda atrás en esta «nueva moda» en la que el agua ha pasado de ser un bien de consumo necesario a convertirse en un elemento gastronómico y un signo de los nuevos tiempos.España es el cuarto consumidor de agua embotellada de la UE, por detrás de Francia, Bélgica e Italia.



La industria embotelladora de agua dice que es respetuosa con el medio ambiente pero esto no es así, pues como vemos usa el agua de una forma poco respetuosa y además el 90% de los envases que utiliza son de plástico. Todos los que vamos por el campo vemos en él infinidad de estos envases que son fuertemente contaminantes del medio ambiente. Estas empresas nos dirán que cumplen la ley escrupulosamente en este tema, pero aún siendo así, los envases de plástico deben desaparecer con carácter urgente.
El derroche energético también es importante, sirva como ejemplo que para producir el agua embotellada que se consume en Estados Unidos se necesitan quemar 1,5 millones de barriles de petróleo, cantidad suficiente para alimentar los motores de 100.000 coches durante un año. En España significan unos 330.000 barriles de petróleo que supone el gasto de unos 22.000 coches.

Actualmente este fabuloso negocio empieza a ser cuestionado en varios países, como Estados Unidos y parece necesaria una regulación mucho más exigente que la actual en el apartado económico, sanitario y medio ambiental.

Leer además los artículos de elpais.com y de larioja.com sobre este tema.

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