13 de may. de 2010

El cambio climático está acabando con los saurios

Los saurios, como el resto de los reptiles, son animales poiquilotermos o ectotermos, es decir, la temperatura que necesitan para sobrevivir la consiguen a través de medios externos. Regulan su temperatura corporal poniéndose al sol, a la sombra o sobre una piedra que ha absorbido previamente el calor. El cambio climático podría provocar la extinción del 20% de las especies de lagartos del planeta en 2080 porque condiciona esta termorregulación, según un estudio publicado en la revista Science.

El descubrimiento se produjo por casualidad. Se estudiaban cambios biológicos en ciertas especies de lagartos cuando vieron que los reptiles ya no estaban presentes en algunos de sus emplazamientos habituales. Los resultados revelaban que "las temperaturas habían aumentado tanto en las últimas décadas que los lagartos no podían pasar fuera de sus refugios el tiempo suficiente para alimentarse o reproducirse adecuadamente".

El calentamiento global deriva en dos problemas que conducen a los lagartos a la extinción. Por un lado "las especies de montaña empiezan a extinguirse porque no se pueden reproducir por las altas temperaturas". El calor interfiere en el ciclo vital de los saurios y se ha probado que hay "más extinciones donde el aumento de las temperaturas máximas ha sido mayor durante la época de reproducción". La otra consecuencia directa es que las especies entran en competencia entre sí porque los lagartos de tierras bajas suben en el terreno buscando aliviarse del calor. Las especies capaz de adaptarse al calor eliminan a las que no lo son.

La extinción paulatina de los saurios tendrá también consecuencias en los ecosistemas por su papel como depredadores y presas. Por un lado controlan plagas y cazan especies; por otro, también son cazados.

Es inevitable que en 2050 ya se hayan extinguido el 6% de las especies de lagartos de todo el mundo, según las conclusiones de esta investigación internacional que alerta de que si no se reducen las emisiones de CO2 podrían desaparecer más de 1.200 especies de los saurios conocidos. Desde 1975 hasta nuestros días ya se han extinguido el 4% de los lagartos. Por ejemplo, el lagarto ocelado (en la imagen) ha sustituido como presa a los conejos, en claro declive en la Península, algo que llevó al borde de la extinción a especies como el lince ibérico.
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