Una red mundial de observación de la atmósfera mide diariamente las concentraciones de gases de efecto invernadero, datos esenciales para realizar las estimaciones de flujos de los mismos, sus fuentes y sumideros. De esta red de vigilancia forma parte el Observatorio de Izaña, en Tenerife, del Instituto Astrofísico de Canarias, que tiene una de las series históricas más largas (25 años) de esas medidas tomadas directamente. La información se envía al Centro Mundial de Gases de Efecto Invernadero, de la Organización Mundial de Meteorología.El Observatorio de Izaña está integrado en la Red de Vigilancia de la Contaminación de Fondo, que se convirtió, en 1989, en el programa de Vigilancia Atmosférica Global. Pero la estación no se limita al dióxido de carbono y los demás gases de efecto invernadero, sino que gran parte de su actividad está volcada en la vigilancia de la capa de ozono, midiendo desde hace años los compuestos en la estratosfera que la deterioran.
Otro pilar de su actividad cotidiana es la medición de los aerosoles, partículas en suspensión en la atmósfera directamente implicadas en el cambio climático, sobre todo por el efecto de enfriamiento transitorio que tienen y que enmascara el calentamiento real. Para ello se hacen medidas directas de los aerosoles, tanto de su concentración como de sus características físicas, su composición química y sus propiedades ópticas.
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