8 jun. 2008

En la ciudad deja tu automóvil en casa

atascazoLa construcción de autopistas urbanas y estacionamientos en el centro permitió que el automóvil inundara las ciudades. Evidentemente, fue un error: las calles se convirtieron en carreteras, las plazas en aparcamientos. Peatones y ciclistas están en continuo peligro; la salud de los residentes urbanos se encuentra amenazada. La congestión de las vías públicas castiga a las empresas y bloquea los autobuses; el tráfico urbano provoca en el sector la mitad del derroche de petróleo y de las emisiones de gases de efecto invernadero; las inversiones en obras viales consumen los presupuestos públicos. ¿Qué soluciones hay?

En principio, hay que poner fin al subdesarrollo del transporte colectivo que, como los problemas viales, castiga primero a las familias más modestas. Los medios técnicos disponibles ofrecen una amplia variedad de opciones: desde el tranvía al minibús eléctrico. Pero no basta sólo con invertir: la calidad del servicio es necesaria para atraer al automovilista.

El transporte colectivo no responde a todas las necesidades de desplazamiento en la ciudad. Deben promoverse el hábito de caminar y el uso de la bicicleta. En Amsterdam y Copenhague, los ciclistas son tan numerosos como los usuarios del transporte colectivo.

Es indispensable una política coherente, que fomente una progresiva reducción del espacio público accesible al automóvil, para circular y para estacionar, así como la velocidad autorizada. Hay que dejar de construir nuevas vías y estacionamientos en las ciudades. Hay que aminorar la circulación de automóviles y reconquistar la red vial para los peatones, los ciclistas y el transporte colectivo: limitar la velocidad a 80 o 70 km/h. en las autopistas urbanas ("autopistas tranquilas"), transformar las arterias en bulevares urbanos y los barrios residenciales en zonas de 30 km/h.

La gestión del uso del automóvil en la ciudad incluye también medidas económicas. El coste del estacionamiento de pago debe aumentarse. Pero se requiere ir más lejos e introducir el peaje urbano y destinar la recaudación al transporte colectivo.

Por último, hay que tratar de "desmotorizar" a los residentes urbanos, promoviendo el uso compartido de los coches.

Extracto del artículo del Atlas medioambiental.

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1 comentario:

Gerardo Pedros dijo...

Muy interesante ese concepto de "autopistas tranquilas".

"Limitar la velocidad a 70km/h en las autopistas urbanas (“autopistas tranquilas”)"
Atlas Medioambiental Monde Diplomatique, 2008, pag. 79.

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