12 oct. 2009

Sobre los modelos y la política del cambio climático

Predecir el clima futuro requiere modelos matemáticos que incorporan complicados mecanismos físico-químicos, conocidos razonablemente bien, aunque necesitados de investigación para reducir incertidumbres. Los modelos existentes simulan correctamente la evolución climática hasta 1960, considerando sólo causas naturales, pero no predicen el incremento de temperatura de los últimos 50 años si no incluyen las EGEI (Emisiones de Gases de Efecto Invernadero). Se puede decir que la temperatura futura aumentará y que ese aumento se debe principalmente a las EGEI.

Distintos modelos y escenarios predicen incrementos de temperatura en 2100 entre 1 y 6 grados centígrados, margen demasiado amplio. Cualquier acción correctora debería ajustarse al principio de "precaución proporcional" que, ante la incertidumbre sobre un riesgo, aconseja no posponer la adopción de medidas efectivas y proporcionadas; o, según el profesor Schellnhuber, "gestionar lo inevitable hoy, para evitar lo ingestionable mañana". De no producirse cambios bruscos, parece razonable que las EGEI alcancen máximos en 2015 para intentar estabilizarlas en torno a 500 ppm hasta 2050.

El incremento "permisible" de temperatura se fija en 2 grados centígrados, que algunos científicos consideran el umbral superado en el cual los riesgos podrían ser irreversibles y potencialmente catastróficos.

La UE considera que los países desarrollados deberían mantener el liderazgo en la lucha contra el CC; ha dado ejemplo comprometiéndose a reducir las EGEI en un 20% en 2020, o hasta un 30%, si los países industrializados adoptan este objetivo común. Japón secunda esta postura proponiendo reducciones del 25%. Los itinerarios serían diferentes para cada país, según PIB per cápita, intensidad de emisiones y tendencias demográficas recientes. La UE estimularía significativamente I+D+i en tecnologías energéticas limpias y adaptación, con presupuestos en 2012 y 2020 doble y cuádruple, respectivamente, del actual.

China es, actualmente, el mayor emisor de CO2, aunque sus emisiones por habitante son entre cuatro y cinco veces inferiores (India emite 16 veces menos que EE UU y la UE la mitad). El presidente de la Comisión Europea ha percibido acertadamente que un diálogo con los Gobiernos chino e indio es ineludible. India propone crear grupos de trabajo con la UE sobre energía solar y modelos de cambio climático. China recuerda que sus emisiones dependen de la "transferencia de tecnología" con producción autóctona final.

Obama ha modificado la visión de su antecesor sobre cambio climático. Considera vital la legislación de control del clima, que, a su vez, aliviaría la dependencia de EE UU del petróleo importado. Su propuesta legislativa consigna reducciones de las EGEI del 17% en 2020 y el 83% en 2050 (un brindis al Sol) con respecto a 2005. La propuesta legislativa está teniendo dificultades. Se da por sentado que EE UU acudirá a Copenhague sin compromisos cuantitativos de reducción de las EGEI, ni propuestas de estrategias y financiación, condicionando los resultados del encuentro.

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