13 oct. 2009

Las Tablas, en grave peligro

Si Felipe II levantara la cabeza no reconocería ni por asomo sus queridas Tablas de Daimiel. La exuberancia de la fauna provocó que el monarca dictara allá por 1575 uno de los primeros edictos conservacionistas de la historia. Quinientos años después la caza está prohibida, y esta zona es Parque Nacional desde 1973. Pero las bandadas de aves ya no tapan la luz del sol, como hacían cinco siglos atrás y como hacían hasta hace muy pocas décadas. Ahora, el agua no llega de forma natural a esta laguna; hay que bombearla del subsuelo a 25 o 30 metros de profundidad, y lo que era un parque de primer orden, casi único en el mundo, se ha convertido en una especie de museo.

incendio en las Tablas de Daimiel
Fuente: elpais.com
Actualmente, el suelo es polvoriento y por todas partes se abren enormes grietas. Donde la vegetación cubre el terreno es mejor no adentrarse porque es fácil hundirse.Que el suelo esté agrietado en las Tablas es el antepenúltimo síntoma de que todo lo que puede ir mal va peor. El antepenúltimo, porque las grietas han desencadenado algo más grave, como explica Luis Moreno, hidrogeólogo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). Durante miles de años, bajo el agua de las Tablas se ha acumulado materia orgánica, principalmente de origen vegetal. En esas condiciones, sin oxígeno y empapada en agua, se forma la turba, una especie de carbón vegetal.

Cuando el suelo se seca, la turba pierde agua, se encoge y agrieta el terreno. El aire comienza a circular por los huecos. Y la turba, formada en ausencia de oxígeno, comienza a oxidarse y se calienta. Cuando supera cierta temperatura entra en autocombustión, arde sola bajo el suelo. La autocombustión no es más que la oxidación a toda velocidad.

Leer el artículo completo en elpais.com.

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