29 nov. 2009

Preparando Copenhague

Con vistas a la próxima Cumbre del Clima en Copenhague que comienza el día 7 de diciembre, los países participantes, especialmente los más conflictivos en cuestión de la emisión de gases de efecto invernadero (EGEI), como China, Estados Unidos, la Unión Europea e India, van tomando posiciones y adoptando medidas de última hora de dudosa eficacia.

China reclama un sólido acuerdo sobre el clima y lanza reproches a Europa: algunos países han aumentado sus emisiones de CO2 en vez de reducirlas, según Pekín. Crecimiento y emisiones: dos parámetros difícilmente disociables…pero que al menos en China, no van cogidos de la mano. Si la media de crecimiento apenas ha subido dos puntos entre el último lustro de la pasada década y el período comprendido entre 2001 y 2008, el consumo energético y la dañina polución lo han hecho exponencialmente, hasta dispararse a valores que rondan los diez puntos.

El pasado mes de septiembre, en la cumbre de la ONU sobre el clima, el presidente chino Hu Jintao recordó al auditorio que su prioridad es la mejora del nivel de vida de su país.
Su único compromiso fue reducir “significativamente” las emisiones de gases contaminantes de cara al 2020, en comparación a los niveles de 2005. Su discurso se basa en que las emisiones sólo pueden reducir en una fase post-industrial, y son los países más industrializados los que deben tomarse al pie de la letra lo acordado en Kyoto.

A última hora, representantes de Brasil, India, Sudáfrica, China y Sudán (presidenta de turno del G-77) se reunieron en Pekín para coordinar la posición de los países en desarrollo de cara a la Cumbre de Copenhague, y pidieron a las naciones ricas que "honren sus compromisos de reducción de emisiones". Parece ser que el Gobierno chino se comprometerá a reducir entre un 40 y un 45 por ciento la intensidad energética (emisión de dióxido de carbono por unidad de PIB) en 2020 con relación a los niveles de 2005.

Por otra parte, los 53 países miembros de la Mancomunidad Británica (Commonwealth) firmaron hace unos días una declaración común sobre cambio climático que será presentada en la próxima cumbre en Copenhague, Se trata de un "significativo y completo" documento que expresa el "consenso y el apoyo para una postura sustancial en Copenhague", agregó por su parte Kevin Rudd, primer ministro de Australia, también presente en la conferencia. "Nosotros, como la Mancomunidad Británica, representando un tercio de la población mundial creemos que es tiempo de actuar por el cambio climático", afirmó Rudd.

El pasado lunes, además de confirmar el viaje de Obama, que será breve, la Casa Blanca detalló el compromiso de reducción de gases que EEUU llevará a la cumbre, y que prevé reducir las emisiones de su país en un 17% para el año 2020 frente a los niveles del 2005. El esfuerzo será progresivo, de manera que para el 2025 se habrá reducido en un 30 por ciento, para el año 2030 un 42 por ciento, y para el 2050 un 83 por ciento.

El compromiso de EEUU, aunque modesto, revela la importancia que el tema medioambiental tiene para el Presidente quien, apenas unos días después de ganar las elecciones, dijo que hacer frente al cambio climático era una obligación ineludible.

Las naciones en desarrollo necesitarán unos 100.000 millones de euros (148.000 millones de dólares) al año para el 2020 a fin de combatir los efectos del cambio climático, y entre 22.000 y 50.000 millones de esta suma provendrá de los fondos públicos de países ricos, en lugar de ser financiados por la industria, señalaron los líderes de la Unión Europea. Los países en desarrollo dicen que no se sumarán a la lucha contra el cambio climático si no reciben fondos suficientes de las naciones ricas, que cargan con gran parte de la responsabilidad por el daño causado a la atmósfera tras alimentar sus industrias con combustible y carbón por décadas.

Los países más pobres podrían usar esos fondos para adaptar su agricultura o encontrar nuevas fuentes de agua en zonas afectadas por la sequía.

España es responsable del 1% de las emisiones mundiales. Emite actualmente un 34% más que en 1990, por encima del 15% de subida que le dio la UE para cumplir el protocolo de Kyoto. La crisis y las renovables han hecho que las emisiones caigan casi 20 puntos desde 2005. Ante Copenhague. España tendrá aun papel relevante en la negociación al formar parte de la troika de la UE como presidente entrante. La UE ha acordado reducir sus emisiones un 20% y estudia si eleva el compromiso al 30%. En este proceso España espera obtener ventajas para sus empresas de renovables, líderes mundiales.

Organizaciones ecologistas, como Greenpeace, considera insuficientes los objetivos de reducción de emisiones de Estados Unidos y China, ya que la ciencia pide compromisos de entre el 25 y el 40% para 2020, respecto a 1990 (y no respecto a 2005), si se quiere evitar los impactos más peligrosos del cambio climático.

Mucha más información sobre la Cumbre de Copenhague en el siguiente blog.
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