El grave problema es que el plan carece de presupuesto y, según los ecologistas, no es una buena arma para solucionar el problema. El principal causante del fracaso ha sido Japón, que se opuso al aumento del 5% que planteaba España y que, con muchas dificultades, había aceptado Estados Unidos. El aumento del 5% resulta muy pobre (unos 17 millones de euros) para los fines que se persiguen y es una cifra muy alejada del 15 o el 20% que pedían los países en vías de desarrollo.

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