Hasta los años setenta, los botánicos se iban pasando de unos a otros semillas de las mismas plantas de los mismos jardines botánicos. Pero asegurar el despliegue de toda la diversidad genética de una especie requiere unas 10.000 unidades. No es fácil conseguirlas. Los botánicos del Banco del Milenio no se pasean por el mundo extirpando muestras de flora amenazada en nombre de la madre naturaleza. Los tiempos han cambiado. La acción comienza entre oficinas. Hay negociaciones y mucho papeleo, convenios y tratados que respetar. Aduanas. Hasta la fecha, el equipo ha fijado acuerdos con 50 Estados y un centenar de instituciones. Trabajan en colaboración con botánicos y biólogos locales, y los pactos suelen incluir la puesta en marcha de un banco de semillas en el país de origen, si no existe aún, y cláusulas para compartir el conocimiento y la formación de equipos. Cualquier beneficio o innovación derivados de la planta ha de revertir sobre quienes cedieron un pedacito de su flora.
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Fuente de las imágenes: wikipedia.
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