5 mar. 2014

Los líquenes como bioindicadores

Los bioindicadores son sistemas biológicos sensibles a las variaciones en la calidad ambiental (en nuestro caso, en la calidad del aire). En cuanto se produce una alteración en su entorno, algunos seres vivos desarrollan una determinada respuesta, cambiando sus funciones vitales o su composición química o genética y pueden llegar a almacenar el agente que ha causado ese cambio.

Cuando hablamos de bioindicadores nos referimos a especies que nos permiten deducir alguna característica del medio en el que están. Por lo general, se utilizan como indicadores de la calidad del hábitat; como detectores de presencia, concentración o efecto de la contaminación; como detector de cambios o alteraciones en el medio… Un ejemplo clásico de bioindicador era el canario en las minas. Cuando el canario se moría, se entendía que había aumentado la concentración de los gases tóxicos que componen el grisú.

Los bioindicadores tienen varias maneras de “manifestar su protesta” como puede ser simplemente mediante su presencia o ausencia. Otra forma es mediante malformaciones o mediante la abundancia del indicador.

Además de todo esto, algunos seres vivos son capaces de acumular el agente contaminante. Se les llama bioacumuladores. En algunos casos, los líquenes también tienen utilidad como bioacumuladores.

La mayor ventaja de los bioindicadores es que continuamente están en su hábitat, cosa que un equipo de medición no hace (pues toman las muestras del aire de forma periódica), por lo que si en algún instante, por muy corto que sea, tiene lugar algún hecho que pueda afectar al medio ambiente, los indicadores biológicos lo detectarán, mientras que probablemente los equipos de análisis no estarían operativos y no lo detectarían.

Otra ventaja es que los bioindicadores son organismos vivos. Eso quiere decir que sus respuestas nos indican directamente si se está produciendo algún daño sobre los seres vivos. Midiendo únicamente valores físico-químicos, estos efectos sólo pueden suponerse.

Los bioindicadores  permiten evaluar la calidad del suelo, el aire o el agua de manera muy útil, fiable y económica.

Fuente: CTM de 2º de bachillerato. Ed. Mc Graw Hill.

Los líquenes son muy sensibles a los efectos de algunos contaminantes (ver tabla anterior para el caso del dióxido de azufre). Cada especie de liquen puede tolerar unas concentraciones determinadas de contaminantes y, si se superan, desaparecen. Cuando hay contaminación en un lugar sólo encontraremos aquellos líquenes más resistentes.
Fuente del texto anterior:  web del IES  Legio VII de León.

Por último, aquí tenéis una imagen del tronco de unos chopos cercanos a mi anterior instituto. ¿Podéis identificar qué tipo de líquenes son y qué nivel de contaminación indican?

De la Ruta Verde alrededor del IES García Morato

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