16 abr. 2013

A.T.C., ¿un eufemismo terminológico?

¿Basura radiactiva?, ¿cementerio nuclear?, de forma mucho más general y "fina": gestión de residuos radiactivos, o de forma mucho más "moderna" y aséptica: A.T.C., es decir, Almacén Temporal Centralizado, pero ¿de qué es el dichoso almacén? que se construirá en Villar de Cañas (Cuenca), aunque un informe avisa del riesgo de posibles hundimientos en el terreno.


Hasta 1983 el mar fue el destino elegido para el vertido de residuos radiactivos. Hoy, son las piscinas de las propias centrales nucleares y mañana el Almacén Temporal Centralizado, que los albergará durante sólo 60 años. Muros de 1,5 metros de hormigón y cápsulas y tubos de acero inoxidable pretenden encerrar el material nuclear con seguridad.

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En España, los residuos radiactivos de baja y media actividad se almacenan desde 1961 en El Cabril, en la Sierra Albarrana (Córdoba). Los primeros bidones se depositaron en la mina de uranio que se había dejado de explotar en dicha sierra. Y hasta allí siguen llegando en transporte especial por carretera. Sólo desde 1986 hasta finales de 2008 El Cabril ha recibido 28.218 metros cúbicos de residuos de media, baja y muy baja actividad, según Enresa. Léase, herramientas, ropa de trabajo o instrumental médico.

Pero los que preocupan especialmente son los de elevada actividad. Éstos, formados por el combustible gastado en los reactores y otros materiales con niveles altos de radiactividad, son los que se llevarán al futuro ATC. Un almacén que tardará en construirse cinco años, tiempo en el que habrá que pagar a Francia unos 60.000 euros diarios a partir del 1 de enero de 2011 por los residuos radiactivos que les dejamos tras el incendio que hubo hace tiempo en Vandellós, así como otra cifra por los materiales del reprocesado del combustible gastado de Garoña, que están almacenados en Reino Unido.

Al futuro ATC irá todo el combustible gastado y los residuos de alta actividad de España, por lo que será un lugar, con una gestión única. En otras palabras, económico. Un almacén frente a siete, uno por cada una de las centrales nucleares (a los que habría que sumar los residuos de las que aún no se han desmantelado del todo). Y es que la saturación de las piscinas de las centrales es más que previsible. Cofrentes y Ascó para el año 2013, por ejemplo.

Ahora queda saber si es igual de seguro. El primer «pero»: su transporte. En España nunca se han trasladado residuos de alta actividad. Siempre han permanecido en piscinas o en los contenedores de las centrales nucleares. Por lo que el temor es comprensible. Ahora bien, en el mundo se han realizado más de 30 millones de kilómetros de transportes de residuos de alta actividad. Y, según Enresa, no se ha producido un incidente radiológico (o al menos no se ha informado de ello).

Pero lo que debe centrar toda la atención es que se trata de un almacén temporal. Y, ¿qué va a pasar con ellos después de 60 años? Pues que de nuevo habrá que trasladarlos a un almacén, esta vez definitivo, que permita su enfriamiento a lo largo de miles de años, y de difícil ubicación, aunque gana enteros el llamado Almacenamiento Geológico Profundo, pero quien sabe si dentro de décadas se encontrará una mejor solución.

Para más información sobre un A.T.C., podéis ver el siguiente vídeo de elpais.com y la infografía de El Mundo.
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