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5 abr 2016

¿Qué es un blanquizal?

Aunque el artículo original ya tiene más de nueve años nos viene estupendamente recuperarlo para las próximas clases:

Diadema antillarum
Debido a las dudas existenciales que me han entrado al leer la actividad 16 de la página 319 del libro de texto sobre la degradación de la costa canaria, me he decidido a consultar qué demonios es un blanquizal.
Aquí tenéis la traducción de un artículo portugués que he encontrado navegando por la Red:

Blanquizal es el nombre que recibe en las islas Canarias uno de los ecosistemas que, por desgracia, son cada vez más comunes en la zona infracostera del archipiélago. Ésta es la denominación que reciben los fondos rocosos que toman un color blanco por la acción de raspado de un erizo marino muy voraz y con una gran movilidad: el erizo de espinas largas o erizo de lima (Diadema antillarum). Su continua acción de raspado elimina la cubierta algal de las rocas y hace que sólo permanezcan algas marinas calcáreas, de color blanco, que son resistentes al raspado. Este erizo es una especie exótica que desarrolla una importante función en su lugar de origen (el mar Caribe), como es controlar el crecimiento de la vegetación que puede llegar a cubrir los arrecifes de coral y matarlos.

La aparición de esta especie en las aguas canarias está datada en los primeros contactos establecidos entre Europa y América, pero la explosión demográfica de la especie ha ocurrido en los últimos 50 años, a medida que la densidad de sus depredadores ha ido descendiendo, como ciertas especies piscícolas con interés económico (Diplodus sp., Bodianus scrofa,...) y otras que, sin tener interés económico, habían sido también afectadas por la sobrepesca (Chilomycterus atringa). Así, el Diadema antillarum es un competidor importante de especies herbívoras (Sparisoma cretense) de las aguas de las islas.

El blanquizal tiene una distribución muy amplia en estas aguas. En profundidad se encuentra desde 3 a 4 metros en las zonas protegidas, de 10 a 15 metros en las zonas más expuestas y hasta pasar de los 50 metros en muchas ocasiones. La densidad puede llegar a exceder los 10 individuos por metro cuadrado.
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27 mar 2016

La dualidad aridez-sequía

Para resolver la actividad nº 6 de la página 303 del libro de texto, os vendría bien leer este artículo para distinguir ambos conceptos:

Según el diccionario Oxford-Complutense de Ciencias de la Tierra, la aridez se define así: "Una situación donde la precipitación anual es menor que la evaporación potencial y la transpiración, y la humedad edáfica es menor que su capacidad de campo (máxima capacidad de retención de agua edáfica en condiciones de libre drenaje)".

De todas formas, desde hace varios años se está buscando una definición que precise este concepto de aridez, así como conseguir un índice numérico que nos valore cuantitativamente la misma, en función de determinados parámetros climatológicos. Entre otros, podemos citar los índices de Martonne (ya visto en clase), Emberger, Thornthwaite, etc.

Uno de los que han servido en nuestro país para estudiar la aridez es el índice termopluviométrico de Dantín y Revenga (que también ha sido comentado en el ejercicio de climogramas de ciudades españolas), que viene dado por la expresión I= 100 t/P, en donde t es la temperatura media anual del lugar, en °C, y P la precipitación total anual en mm.

La sequía, en cambio, es un periodo de tiempo, más o menos prolongado, caracterizado por la disminución de las precipitaciones (o ausencia de las mismas) respecto de las habituales en una zona geográfica concreta, lo que provoca un déficit hídrico en la misma.

Por lo tanto, aunque en ocasiones ambos términos se tomen prácticamente como sinónimos, en realidad son distintos porque la aridez define una situación permanente de escasez de agua y es, por tanto, un rasgo que caracteriza a algunos climas. La sequía alude a una situación temporal, anómala, de déficit de lluvias, y puede darse en cualquier clima. Se considera más bien un riesgo o catástrofe natural.

En una gran parte de España, como por ejemplo en Aragón, se producen situaciones de aridez o semiaridez, consecuencia de la dinámica atmosférica y los condicionantes orográficos: el anticiclón de Azores es responsable de la sequedad general de España; si añadimos el efecto orográfico que ejercen las sierras que circundan Aragón, obstaculizando la llegada de los sistemas nubosos, comprenderemos la falta de precipitación, y la escasez de nubes, que permite, a su vez, una mayor insolación y, en consecuencia, elevación de temperaturas e incremento de la evaporación.

Mapa de aridez en España. Clic en la imagen para ampliarla.

Mapa de precipitación media anual en España. Clic en la imagen para ampliarla.

La aridez provoca una ausencia de vegetación y, consecuentemente, deja los suelos a merced de los agentes erosivos, principalmente la acción de los vientos y aguas de arroyada, degradándose las tierras. Éste es uno de los motivos por los que en Aragón existen unos elevados porcentajes de su superficie catalogados como de erosión grave (15,8 % en Huesca; 32,2 % en Teruel y 38,4 % en Zaragoza).

El viento, especialmente el cierzo, favorece no sólo la acción erosiva de carácter eólico, sino también la desecación de las tierras. Los intensos chubascos tormentosos son responsables de la erosión hídrica. Los regadíos y la repoblación forestal pueden frenar la acción degradante del terreno dando al paisaje un aspecto de tierras no áridas, aun cuando las condiciones climáticas de la región sean definitorias de un ambiente de clima árido.

Fuente de parte del texto: Gran Enciclopedia Aragonesa

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